martes, 7 de abril de 2009

Apariencias...


Agosto de 2006. Provincia de Salta. Nuestro viaje de mochileros, y nuestro esfuerzo por llegar a una ciudad no turística, el precio que pagamos por un coche que nos lleve hasta allí. San Antonio de los cobres. Una ciudad militarizada, no había señal de celular y las casas eran todas de techos bajos, una ciudad aburrida para algunos, pero nosotros habíamos llegado, seguíamos cumpliendo nuestro plan de viaje al pie de la letra.
Paramos en un bar que estaba por ahí, creo que era lo único que estaba abierto por esa zona.
Obviamente acostumbrados a la falta de turismo los lugareños nos miranban raro, para colmo, yo estaba con mi camiseta de San Lorenzo y los 4 lugareños hinchas de Boca. Es el momento en que empiezan a cargarme. Me sentía muy incómodo. Ellos continuaban con sus burlas, cuando me doy vuelta bastante molesto y les digo:
- "Mucho no pueden hablar, son hijos nuestros!".
Fue la contraseña a un momento diferente, los lugareños entre sonrisas siguieron burlandome y cuando yo respondía ellos aceptaban mi respuesta y seguían riendo.
Homero y Roberto se prendieron en lo que luego fue una charla diferente entre 3 turistas y 4 lugareños hablando desde el desconocimiento, pero también desde la aceptación.
Mas tarde aparecen los hijos de éstos lugareños. Chicos felices, con mucha verguenza de encontrarnos junto a sus padres.
No puedo negar que la apariencia desde un comienzo de los padres de estos chicos no era la mejor, hasta llegue a dudar de haber entrado a ese lugar.
Pero todo tomó un rumbo diferente, los lugareños nos convidaron cervezas y hasta nos permitieron tomarnos fotos con ellos con la condición de que se las hagamos llegar de alguna forma, punto tal que nos facilitaron la dirección de una de las casas donde vivian.
Hay veces que las realidades nos llevan por caminos totalmente diferentes, yo, acostumbrado a mi realidad hubiera jurado que estas personas de la manera que me trataron cuando llegué, estaban dispuestos a rozar con nosotros, pero hay un lado diferente que no solemos mirar, ese espacio oculto tapado por las apariencias, estos 4 lugareños me enseñaron a mi y a mi cámara que las apariencias no existen. Disfruté mucho ese día, disfruté mucho el momento en que la mujer de uno de los lugareños hizo CLICK con mí cámara, porque si... se la presté para inmortalizar un momento que marcó mucho en mi vida.
Disfruten ésta foto, mi ojo gracias a esta foto empezó a mirar diferente.

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